La trata de personas con fines de criminalidad forzada está creciendo a nivel mundial, especialmente en operaciones vinculadas con fraude cibernético y estafas en línea, advirtieron la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Unión Europea (UE).
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, ambas instituciones llamaron a fortalecer la cooperación internacional para desarticular las redes criminales detrás de estos centros de estafa, identificar a las víctimas y garantizar su protección.
De acuerdo con la UNODC, organizaciones criminales reclutan a personas mediante ofertas laborales falsas, anuncios engañosos y promesas de empleos legítimos. Una vez captadas, las víctimas son trasladadas o retenidas en centros donde son obligadas a participar en fraudes digitales y otros delitos cibernéticos.
Estas redes emplean herramientas tecnológicas y recursos facilitados por inteligencia artificial para ampliar sus operaciones y dificultar su detección.
Las víctimas, sin embargo, permanecen en gran medida invisibilizadas y, en muchos casos, son tratadas como responsables de delitos que fueron obligadas a cometer.
Ilias Chatzis, jefe interino de la Rama de Crimen Organizado de la UNODC, señaló que los gobiernos y cuerpos de seguridad deben reforzar las acciones para desmantelar estas estructuras criminales.
“Es fundamental fortalecer la cooperación internacional y asegurar que las víctimas sean identificadas y protegidas, en lugar de recibir castigos por delitos cometidos bajo coerción”, expresó.
Un fenómeno de alcance global
La dimensión internacional del problema es cada vez más evidente. A finales de 2025, las víctimas identificadas de trata con fines de criminalidad forzada provenían de cerca de 80 nacionalidades.
Aunque el Sudeste Asiático continúa siendo uno de los principales focos de esta modalidad delictiva, el modelo de los centros de estafa se ha extendido hacia Oriente Medio, África, Europa Oriental y Sudoriental, Asia del Sur y el Pacífico, así como América Latina y el Caribe.
Según estimaciones de Naciones Unidas, más de 300 mil personas en el Sudeste Asiático estarían siendo obligadas a cometer ciberdelitos, incluidos fraudes en línea, bajo condiciones de explotación y abuso.
La UNODC calcula que las estafas cibernéticas generaron entre 18 mil y 37 mil millones de dólares en ganancias ilícitas durante 2023, únicamente en esa región.
Llamado a una respuesta integral
Diane Schmitt, coordinadora de la Lucha contra la Trata de la Unión Europea, sostuvo que los centros de estafa representan una amenaza compleja porque combinan trata de personas, ciberdelincuencia, fraude, delitos financieros y crimen organizado transnacional.
Por ello, afirmó que la respuesta debe involucrar a instituciones de seguridad, justicia, protección de víctimas, prevención de delitos financieros y cooperación internacional.
En los próximos meses, la Comisión Europea prevé presentar un Plan de Acción para combatir el fraude digital y una nueva estrategia para enfrentar la trata de personas.
La UNODC y la UE también mantienen programas de apoyo en países de África, Asia, Oriente Medio y Sudamérica, mediante la capacitación de investigadores, fiscales y personal de justicia penal para detectar a las víctimas, perseguir a las redes criminales y facilitar el acceso de las personas afectadas a justicia y servicios de atención.



