“Cuando era muy joven, me hicieron creer en falsas promesas. Ponerme una venda en los ojos fue la forma en que abusaron de mi confianza y cortaron mis alas para que no pudiera volar”, menciona Ana María, una valiente mujer de nacionalidad panameña que hoy levanta su voz como sobreviviente de explotación sexual.
Tegucigalpa, Honduras. - La participación de mujeres en distintos delitos mantiene una tendencia de preocupación en Honduras, de acuerdo con cifras de la Dirección...