Washington.— Líderes religiosos de Estados Unidos pidieron al Gobierno del presidente Donald Trump extender el Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 170,000 salvadoreños, cuyo beneficio migratorio está previsto que finalice este 9 de septiembre.
Alrededor de un centenar de pastores y miembros de la Confraternidad de Entidades Pentecostales de las Américas (Cepa), procedentes de iglesias de 36 estados, se reunieron en Washington para expresar su preocupación por el futuro de los beneficiarios y sus familias.
Los religiosos advirtieron que el fin del TPS dejaría a estas personas expuestas a procesos de deportación y también implicaría la pérdida de sus permisos de trabajo. Además, señalaron el impacto que tendría en sus hijos, entre ellos unos 150,000 menores ciudadanos estadounidenses.
En una carta enviada a Trump y miembros de su Gabinete, la organización destacó que los salvadoreños amparados por el TPS contribuyen con aproximadamente 5,400 millones de dólares anuales a la economía estadounidense y pagan cerca de 1,500 millones de dólares en impuestos.
Los líderes religiosos solicitaron al Gobierno reconsiderar la decisión o, al menos, conceder más tiempo para que las familias puedan prepararse ante las posibles consecuencias migratorias.
La Cepa también expresó preocupación por la separación de familias y por otros grupos de migrantes cuyo TPS ha sido cancelado o se encuentra amenazado, entre ellos ciudadanos de Haití, Venezuela y Afganistán.EGN/Agencias



