Ahuachapán, El Salvador. Un grupo de mujeres de la comunidad costera Barra de Santiago, en el occidente de El Salvador, lidera los esfuerzos para restaurar y proteger una zona de manglar considerada clave para la biodiversidad y la economía de las familias de la región.
La Barra de Santiago, ubicada en el departamento de Ahuachapán, forma parte de un humedal protegido declarado sitio Ramsar en 2014 y cuenta con más de 2,000 hectáreas de ecosistema de manglar, donde habitan diversas especies de aves, reptiles y plantas.
La Asociación de Desarrollo Comunal de Mujeres de Barra de Santiago (AMBAS) ha impulsado la recuperación de áreas afectadas por actividades agrícolas y los efectos del cambio climático. De las 21 hectáreas dañadas, alrededor de 12 ya han sido restauradas mediante el trabajo comunitario.
Rosa Aguilar Lovato, fundadora de AMBAS, destacó que las mujeres asumieron un papel fundamental en la protección del manglar, pese a que al inicio algunas dudaban de su capacidad para realizar estas labores. Señaló que este ecosistema representa una fuente de recursos para la comunidad, especialmente por la actividad pesquera.
Expertos ambientales explicaron que los manglares funcionan como barreras naturales contra fenómenos climáticos, además de servir como refugio para especies marinas que posteriormente son aprovechadas por las comunidades.
La restauración del manglar se desarrolla con apoyo técnico y financiero del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), mediante técnicas que buscan recuperar el equilibrio natural del ecosistema y fortalecer su capacidad de protección ambiental.
Las organizaciones participantes resaltan que la conservación de estos espacios no solo protege la biodiversidad, sino que también garantiza medios de vida para las poblaciones costeras que dependen de sus recursos. EGN/Agencias



