Brasilia.– Las elecciones brasileñas de 2022 marcaron un hecho histórico con la elección de cuatro mujeres trans a asambleas regionales y al Congreso Nacional. Sin embargo, tres años después, organizaciones defensoras de los derechos de las personas trans advierten que esos avances conviven con episodios de discriminación, amenazas y cuestionamientos legales sobre el reconocimiento de su identidad de género.
El debate se trasladó recientemente a la Corte Suprema de Brasil, que desde junio analiza una demanda presentada por la asociación Matria, la cual busca que las mujeres trans no sean contabilizadas dentro de la cuota mínima del 30 % de candidaturas femeninas que los partidos políticos deben cumplir por ley. La organización sostiene que las candidaturas deberían contabilizarse según el sexo asignado al nacer y no por el género autodeclarado.
Actualmente, de los 513 diputados federales que integran el Congreso brasileño, 423 son hombres y solo 90 son mujeres, de las cuales únicamente dos son mujeres trans, equivalente al 0,38 % del total de legisladores. Aunque la representación femenina aumentó un 18 % respecto a la legislatura anterior, organizaciones sociales consideran que la participación de las personas trans continúa siendo limitada.
El abogado Paulo Iotti, reconocido por su defensa de los derechos de la comunidad LGBTQIA+, afirmó que la demanda busca reabrir un debate que considera ya resuelto por la jurisprudencia nacional e internacional. Según explicó, en los últimos años se han promovido diversas acciones judiciales para limitar derechos de las personas trans, relacionadas con cuotas universitarias, concursos públicos y el uso de baños públicos, aunque hasta ahora la justicia brasileña ha mantenido criterios favorables al reconocimiento de la identidad de género.
Por su parte, la fundadora de Matria, Celina Lazzari, defendió la demanda al considerar que las políticas actuales afectan los derechos de las mujeres basados en el sexo biológico. La activista señaló que probablemente la organización no obtenga un fallo favorable, aunque insistió en la necesidad de debatir el tema y expresó coincidencias con algunas posturas impulsadas por líderes conservadores, entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump.
Mientras el proceso continúa en la Corte Suprema, organizaciones de derechos humanos advierten que el resultado podría influir en futuras políticas de representación política e inclusión. Aunque especialistas consideran poco probable un retroceso con la actual composición del máximo tribunal, también señalan que los próximos nombramientos de magistrados podrían modificar el equilibrio de criterios sobre los derechos de las personas trans en Brasil.ENG/Agencias



