Tegucigalpa, Honduras. – Más de tres años después de romper relaciones diplomáticas con Taiwán, el debate sobre si Honduras debe mantenerse junto a China o restablecer vínculos con Taipéi volvió a instalarse en la agenda nacional.
La discusión ocurre mientras el Gobierno del presidente Nasry Asfura revisa los acuerdos firmados con Pekín y sostiene que cualquier decisión será tomada únicamente con base en el interés nacional, sin responder a promesas de campaña, presiones internacionales o valoraciones ideológicas.
Un eventual retorno a Taiwán colocaría a Honduras ante un escenario sin precedentes en Latinoamérica, donde ningún país ha vuelto a reconocer a Taipéi después de establecer relaciones con la República Popular China.
Uno de los principales cuestionamientos al vínculo con Pekín gira alrededor de la falta de transparencia en los acuerdos. El investigador especializado Javier Meléndez, fundador de Expediente Abierto, señaló que el hermetismo no es un caso aislado, sino parte de un patrón en la política exterior china.
“Cuando nosotros vemos el tema de China encontramos patrones recurrentes, y uno de ellos es la no transparencia”, afirmó Meléndez, al mencionar experiencias en países centroamericanos, Bolivia y Ecuador, donde contratos, préstamos y concesiones permanecen bajo reserva.
A juicio del analista, ese nivel de confidencialidad impide que la ciudadanía conozca los compromisos adquiridos por los gobiernos y dificulta medir los beneficios reales de las inversiones anunciadas.
Meléndez también recordó cuestionamientos en Honduras vinculados al proyecto hidroeléctrico Patuca III, donde, según indicó, hubo poca información pública sobre los términos de contratación.
Más allá de la transparencia, el investigador considera que los resultados comerciales obtenidos por Honduras tampoco justifican el giro diplomático de 2023. Según explicó, Centroamérica mantiene un déficit comercial cercano a los 18 mil millones de dólares con China, y Honduras figura entre los países con mayor desequilibrio.
“China quiere vender mucho. La promesa de acceder a su mercado normalmente termina siendo un acceso marginal, mientras el verdadero objetivo siempre ha sido aislar diplomáticamente a Taiwán”, sostuvo.
Para Meléndez, Honduras todavía no ha adquirido compromisos irreversibles con la República Popular China. “Lo de China sigue siendo fundamentalmente promesas de infraestructura y de inversión. Honduras todavía tiene tiempo para decir: esto no resultó”, expresó.
El analista en derecho internacional y diplomacia Graco Pérez coincide en que el país aún puede reconsiderar su política exterior. Recordó que restablecer relaciones con Taiwán fue una promesa de campaña de Nasry Asfura y aseguró que los años de vínculo con China no han generado beneficios visibles.
“Hemos visto más de dos años de relación con China que no han traído beneficios al país. En cambio, Taiwán mantiene apertura y podría ofrecer resultados inmediatos”, señaló.
Pérez considera que un eventual retorno a Taipéi podría reactivar sectores productivos como la industria camaronera y abrir oportunidades en cooperación tecnológica, educativa y sanitaria.
El analista mencionó el caso de Paraguay, donde, según dijo, existen universidades tecnológicas, transferencia de conocimiento, digitalización de servicios de salud, apoyo a la agricultura y programas de formación profesional que Honduras podría replicar.
Desde una visión distinta, el diplomático y analista Ramón Custodio plantea que Honduras no debería encerrarse en una elección rígida entre Pekín y Taipéi, sino construir una política exterior basada exclusivamente en sus propios intereses.
“Si otros países mantienen relaciones diplomáticas con China continental y relaciones comerciales con Taiwán, ¿por qué Honduras no puede hacerlo?”, cuestionó.
Custodio sostuvo que debe prevalecer el bien común y los intereses nacionales, no las exigencias de otros países. “No somos una provincia de China continental ni de Taiwán. Somos un Estado soberano y debemos establecer nuestras propias reglas del juego”, agregó.
La posición oficial, sin embargo, se mantiene cautelosa. La canciller Mireya Agüero confirmó que el Gobierno continúa evaluando los acuerdos firmados con China y que aún falta revisar documentación relacionada con alianzas público-privadas y compromisos suscritos con el sector privado.
Agüero aseguró que la resolución sobre volver a Taiwán o mantenerse con China se basará en factores comerciales, económicos, políticos y estratégicos, incluyendo el peso de China como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
“La resolución sobre volver a mantener relaciones con Taiwán o quedarse con las actuales con China se basará en el interés nacional y no en decisiones nostálgicas, promesas de campaña o ideológicas”, afirmó.
La canciller también rechazó que la decisión pueda ser influenciada por Estados Unidos u otro actor internacional. “La decisión se tomará en Tegucigalpa”, remarcó.
Agüero confirmó además que el Gobierno ha sostenido conversaciones con autoridades chinas, quienes expresaron preocupación por versiones sobre supuestos contactos entre funcionarios hondureños y representantes taiwaneses. Según la ministra, Honduras negó que esos encuentros hayan ocurrido.
Dentro del propio Gobierno, el tono no es uniforme. El ministro de Comunicación y Estrategia, José Augusto Argueta, fue más directo al cuestionar los resultados de la relación con China.
“¿Qué resultados nos dejó China? Hasta el momento ni uno”, afirmó Argueta, al señalar como único resultado la pérdida de miles de empleos en la zona sur por el tema de los camarones.
El funcionario insistió en que no se puede señalar una obra concreta dejada por China en Honduras. “No podemos irnos por una agenda ideológica o romántica”, dijo.
Argueta también se preguntó qué proyectos claros existen actualmente para el pueblo hondureño y respondió: “ninguno”.
Según el ministro, la visión del presidente Asfura es sentarse a dialogar con cualquier nación si una agenda bilateral o de trabajo ofrece resultados para Honduras.
Mientras especialistas ven espacio para retomar la relación con Taiwán y el Gobierno revisa los compromisos con China, la decisión final sigue abierta.
Si Honduras restablece vínculos con Taipéi, marcaría un precedente inédito al revertir un reconocimiento diplomático otorgado a Pekín. Si mantiene la relación con China, el reto será demostrar que la apuesta iniciada en 2023 puede traducirse en beneficios concretos para el desarrollo económico, comercial y político del país.



